Gestionar la mente

Gestionar su mentalidad

Investigación

Tomado del curso de e-learning Harvard ManageMentor

¿Su día se presenta repleto de obstáculos y sobresaltos, o lo ve como desafíos y oportunidades? Su mentalidad determina cuánto estrés siente y cómo responde.

Combatir la ansiedad

¿Alguna vez se pregunta por qué algunas personas parecen afrontar los eventos como si nada, mientras que otras parecen estar siempre a la defensiva y preocupadas?

En parte la diferencia está en la mentalidad, en cómo esas personas interpretan los eventos y en qué tipo de historias se cuentan a sí mismos. El estrés viene en gran medida determinado por la percepción de las circunstancias y no necesariamente por lo que en realidad ha sucedido.

Hoy en día crecen las tasas de ansiedad, especialmente entre los más jóvenes. Las personas sienten presión por estar siempre disponibles: responder a los mensajes, realizar múltiples tareas a la vez y mostrar una vida activa en las redes sociales.

En el trabajo, el ritmo del cambio es intenso. Los equipos son fluidos, el trabajo se realiza en diferentes horarios y ubicaciones, y siempre hay nuevas tecnologías que aprender o estrategias que implementar.

Todos estos desarrollos pueden ser apasionantes (o producir ansiedad), por eso importa tanto la mentalidad.

Su voz interior

Todos tenemos una voz interior, un manantial de comentarios y juicios, que «escuchamos» en nuestros pensamientos. Ese monólogo interno muestra cómo nos sentimos y las decisiones que tomamos.

Si su monólogo interior suele ser autocrítico, temeroso o enojado, puede causarle ansiedad y estrés. Los psicólogos los denominan «pensamientos negativos automáticos» o ANT (por sus siglas en inglés).

Puede que suenen así:

  • «No puedo hacerlo».
  • «No soy lo suficientemente bueno».
  • «Van a decir que no».
  • «No va a funcionar».

Los ANT pueden empeorar el estrés, y los pensamientos se intensifican cuando se encuentra tenso. Por ejemplo, cuando uno se apura para reunir materiales para una reunión, lo que podría empezar como «Voy a llegar tarde» podría convertirse en «Nunca llego a tiempo» o incluso en «Soy un inútil» justo cuando entra en la sala. Estos se conocen como trampas mentales.

Como distorsionan la realidad, las trampas mentales pueden provocar ansiedad. Podría experimentar:

La mejor manera de liberarse de una trampa mental es desafiar sus pensamientos:

  • Compruebe los hechos. ¿Qué pruebas hay para esto?
  • Desarrolle hipótesis alternativas. ¿Podría haber otras posibilidades?
  • Obtenga perspectiva. ¿Qué diría una persona neutral sobre esto? ¿Quién tiene el conocimiento o autoridad para ayudarle a comprender mejor la situación?

Crear un orientador interior

Cuando perciba que su monólogo interior se llena de ANT, cambie de canal. Imagínese lo que le diría un mentor, un gerente de confianza o un buen amigo de su lugar de trabajo.

Poco a poco cultive una voz interior que suene como un orientador. Un orientador le anima, le ofrece asesoramiento y lo desafía con buen criterio.

  • «Inténtelo, a ver qué pasa».
  • «¿Qué estrategia puede utilizar aquí?».
  • «Siga así; está progresando».
  • «De acuerdo, ¿qué ha aprendido?».
  • «¿Qué quiere recordar para la próxima vez?».
  • «¡Buen trabajo!”.
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