Entender el estrés

Investigación

Texto de Harvard ManageMentor

Una perspectiva sobre el estrés

«¡Estoy muy estresado!». ¿Escucha o hace esta afirmación a menudo?

Si es así, no es el único. Podría llegar a decirse que el estrés es hoy en día una epidemia.

Los dispositivos que suenan sin cesar, los calendarios saturados y los exigentes plazos pueden hacer que se sienta distraído y sobrecargado. Además, si se preocupa en exceso por su organización, comunidad o por el mundo en general puede hacer que se sienta ansioso o impotente.

Hasta estresarse puede estresarnos.

Sin embargo, el estrés es una parte natural de la vida. No lo puede evitar por completo (ni debería). La cantidad adecuada de presión puede resultarle energizante e invitarlo a probar cosas nuevas, abordar problemas y aumentar sus capacidades.

La clave consiste en aprender a permanecer dentro de unos niveles saludables, donde la presión en su vida le provoque una urgencia productiva y no una tensión debilitante.

Presión frente a estrés

Todo el mundo siente tanto presión como estrés en su día a día, pero existen diferencias fundamentales entre ambos. Considere lo siguiente:

  • Presión positiva: preocupación o urgencia que le hace estar más alerta, le motiva y le invita a buscar soluciones. Cuando la presión es saludable, usted comprende la situación, cree en la meta que intenta alcanzar y siente que tiene la capacidad de manejar la situación, aun cuando para ello sea necesario que, durante algún tiempo, lleve sus capacidades al límite.
  • Estrés poco saludable: preocupación o ansiedad excesivos que dañan su productividad, sus relaciones o su salud. Cuando siente que la presión es interminable, incontrolable o que no tiene sentido, puede convertirse en estrés tóxico.

Acepte la presión positiva

Es bueno plantearse desafíos en el trabajo; de hecho, es necesario para el crecimiento profesional. El estrés positivo puede ayudarle a: * Fuente: Menkes, Justin, “How Stress Can Improve Your Performance”, artículo digital de HBR, 28 de abril de 2011.

  • Asumir riesgos creativos
  • Cumplir con plazos críticos
  • Hacer una presentación de gran importancia
  • Resolver problemas difíciles
  • Liderar un esfuerzo de equipo
  • Aprender nuevas destrezas
  • Lidiar con una crisis
  • Asumir un nuevo rol

Enfrentar y navegar con éxito los desafíos genera confianza y resiliencia. Una vez que haya manejado una situación complicada, se sentirá más preparado al enfrentarse a futuras dificultades. Además, podrá orientar a otros miembros del equipo que enfrenten desafíos similares, lo que fortalecerá a todo el grupo y aumentará su capacidad.

No obstante, para que la presión en el lugar de trabajo resulte positiva, debería percibirse como una carrera hacia una meta final clara más que como un concurso de resistencia.

Estrés poco saludable

Nuestros cuerpos y mentes están configurados para responder a la presión con estallidos de concentración y esfuerzo. Sin embargo, sentirse crónicamente al límite de su capacidad o creer que la presión no sirve para nada en concreto, socavará su desempeño, salud y felicidad. Si no se controla, ese tipo de estrés puede: * «Stress Symptoms», WebMD. 2017. https://www.webmd.com/balance/stress-management/stress-symptoms-effects_of-stress-on-the-body#2

  • Reducir la productividad. El estrés crónico drena la energía mental y física. Puede hacer que se sienta distraído, olvidadizo, con ansiedad y con tendencia a los errores. Altos niveles de estrés en un equipo o departamento pueden provocar ausentismo y temporalidad.
  • Afectar al juicio. En niveles extremos, el estrés disminuye la memoria y afecta al juicio de modo que usted solo ve los aspectos más negativos de una situación. Es posible que no sea capaz de establecer prioridades, pensar de manera crítica o tomar decisiones eficaces.
  • Dañar las relaciones. El estrés puede aumentar la irritabilidad, la cólera y la tristeza o puede volverle insensible. Si el estrés se origina en el trabajo o su vida personal, a menudo sobrepasa las barreras y afecta a todas las relaciones.

El vínculo entre cuerpo y mente

El estrés prolongado puede dañar tanto su salud física como emocional. Cuando se siente en tensión constante, su cuerpo no se relaja; permanece inundado de adrenalina y cortisol, las hormonas de «lucha y huida». Estas hormonas mantienen la presión arterial y el azúcar en sangre inusualmente altos. A largo plazo esto puede forzar su corazón, afectar a su metabolismo y reducir la eficacia de su sistema inmunitario.

Por último, el estrés puede provocar obsesiones perjudiciales como la sobreingesta, el consumo de drogas o alcohol, y otros comportamientos adictivos.

Desarrollar la resiliencia

En el transcurso de su carrera profesional, aprenderá numerosas destrezas. No obstante, aprender a manejar el estrés es una competencia que utilizará durante toda su vida.

Cuando toma decisiones inteligentes sobre cómo manejar la presión y dónde invertir su energía y atención, desarrolla resistencia y aprende cómo prosperar, incluso en medio de los desafíos y contratiempos inevitables de la vida.

Aprender a manejar el estrés también puede ser un estímulo profesional. Según algunas estimaciones, el estrés le cuesta a la economía estadounidense $300 mil millones anuales en gastos de atención médica y pérdida de productividad. Las empresas buscan personas que puedan innovar y adaptarse, incluso cuando las condiciones de negocio son volátiles.

Los invito a leer el siguiente artículo por Nicholas Petrie: https://drive.google.com/file/d/1SraJriCEYg61n0NO4BlUmWUHWrbyYWNp/view?usp=sharing

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